Los niños, curiosos por naturaleza, y con infinitas ganas de aprender, tienen tantas preguntas que hacernos... Su inocencia y su mente aún libre de prejuicios duros y enraizados como la de los adultos, se plantea dudas y nos las expresa a los mayores. Podemos creer que son preguntas tontas, cuando a nosotros nos resultan obvias, o que son preguntas sin sentido o graciosas, porque no entendemos su lógica... pero en realidad a veces puede sernos muy complicado responderlas. De hecho, muchas veces sentimos una especie de alarma interior cuando la pregunta se acerca o coge de lleno algún aspecto del Hecho Sexual Humano.
Responder a las preguntas de un niño no es solamente una manera de resolver sus dudas verbalizadas, sino que es atender su curiosidad y ansias de conocimiento, reforzar su autoestima, su identidad de niño en crecimiento y en pleno descubrimiento de la vida, de las relaciones, los sentimientos, los cuerpos... Cuando prestamos atención y dedicamos un rato a buscar las palabras y las ideas que queremos transmitirle, también estamos fomentando que siga haciéndose preguntas y que desarrolle la capacidad de buscar respuestas por si mismo, dejándo la puerta abierta para que recurra a nosotros cuando nos necesite. Los mayores, y sobre todo los padres, somos una base de seguridad emocional y afectiva desde la que partir para atreverse a descubrir el mundo y a la que volver en busca de apoyo y ayuda cuando nos necesiten.
En este vídeo un niño les pregunta a un matrimonio gay sobre el amor, el matrimonio y el sexo (que se es).
El niño entiende de manera sencilla lo que a tantos adultos les cuesta entender: que las personas se casan (o se se suelen casar, aunque no siempre) porque se aman... Al principio algo se le desencaja en su concepción del mundo, y en pocos minutos se abre, entiende y acepta. Los niños son capaces de entender y aceptar las diferencias y las peculiaridades de la erótica mejor que los adultos. Por eso es tan importante la educación sexual sexológica desde la infancia, y no es reduntante. Sexual quiere decir relativo a los sexos, y Sexológica hace referencia a la episteme, la Sexología como forma y contenido de esa educación, hecha por profesionales de la educación sexual..
Un ejemplo de cómo responder a las a veces complejas preguntas de los niños nos lo ofrecen en esta publicación "No les cuentes cuentos". Un Cuento sobre sexualidad para leer en familia con niños y niñas a partir de 3 años, por Carlos de la Cruz (sexólogo) y Mario de la Cruz. Además de muy interesante, divertido y práctico , tiene unas ilustraciones preciosas.
Los padres, aunque no nos demos cuenta, siempre estamos educando. No solo cuando hay preguntas de por medio. Todo lo que hacemos y decimos delante de nuestros hijos, educa, construye, modela, forma, dirige, saca de dentro (educcare: sacar el potencial que uno lleva dentro) y mete de fuera (tábula rasa)... Hacemos educación sexual con cada gesto, bueno o malo entre los padres, cuando expresamos más o menos afectos hacia el niño, cuando mostramos nuestra actitud hacia los comportamientos o vivencias de otros, cuando expresamos nuestras ideas sobre la sexualidad o las relaciones de los demás, cuando nos sonrojamos o hacemos un mal gesto ante una determinada pregunta, cuando hacemos que no hemos oído nada, o cuando intentamos hablar sin tapujos de lo que se plantee... Así que no sólo educamos cuando respondemos preguntas, sino también cuando evitamos responderlas.
Este cuento didáctico es un recurso útil y bien fundamentado, al que los padres podemos recurrir ante la curiosidad e inquietudes de los niños en temas como la sexuación, las relaciones de pareja, los deseos de procreación, la reproducción, las diferencias y la diversidad, el por qué de las cosas... desde una perspectiva sexológica. Yo lo tengo en edición impresa, listo para cuándo mi bebé nos plantee sus pequeñas preguntas trascendentales.

Wapa muchas gracias! lo comparto en el grupo y en el blog, un beso!!
ResponderEliminarEncantada! :-)
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