3 de febrero de 2012

Niños pequeños, grandes preguntas

Los niños, curiosos por naturaleza, y con infinitas ganas de aprender, tienen tantas preguntas que hacernos... Su inocencia y su mente aún libre de prejuicios duros y enraizados como la de los adultos, se plantea dudas y nos las expresa a los mayores. Podemos creer que son preguntas tontas, cuando a nosotros nos resultan obvias, o que son preguntas sin sentido o graciosas, porque no entendemos su lógica... pero en realidad a veces puede sernos muy complicado responderlas. De hecho, muchas veces sentimos una especie de alarma interior cuando la pregunta se acerca o coge de lleno algún aspecto del Hecho Sexual Humano.

Responder a las preguntas de un niño no es solamente una manera de resolver sus dudas verbalizadas, sino que es atender su curiosidad y ansias de conocimiento, reforzar su autoestima, su identidad de niño en crecimiento y en pleno descubrimiento de la vida, de las relaciones, los sentimientos, los cuerpos... Cuando prestamos atención y dedicamos un rato a buscar las palabras y las ideas que queremos transmitirle, también estamos fomentando que siga haciéndose preguntas y que desarrolle la capacidad de buscar respuestas por si mismo, dejándo la puerta abierta para que recurra a nosotros cuando nos necesite. Los mayores, y sobre todo los padres, somos una base de seguridad emocional y afectiva desde la que partir para atreverse a descubrir el mundo y a la que volver en busca de apoyo y ayuda cuando nos necesiten.

En este vídeo un niño les pregunta a un matrimonio gay sobre el amor, el matrimonio y el sexo (que se es).                                                                                                              

                                                                                                                                                El niño entiende de manera sencilla lo que a tantos adultos les cuesta entender: que las personas se casan (o se se suelen casar, aunque no siempre) porque se aman... Al principio algo se le desencaja en su concepción del mundo, y en pocos minutos se abre, entiende y acepta. Los niños son capaces de entender y aceptar las diferencias y las peculiaridades de la erótica mejor que los adultos. Por eso es tan importante la educación sexual sexológica desde la infancia, y no es reduntante. Sexual quiere decir relativo a los sexos, y Sexológica hace referencia a la episteme, la Sexología como forma y contenido de esa educación, hecha por profesionales de la educación sexual..

Un ejemplo de cómo responder a las a veces complejas preguntas de los niños nos lo ofrecen en esta publicación "No les cuentes cuentos". Un Cuento sobre sexualidad para leer en familia con niños y niñas a partir de 3 años, por Carlos de la Cruz (sexólogo) y Mario de la Cruz. Además de muy interesante, divertido y práctico , tiene unas ilustraciones preciosas.
Los padres, aunque no nos demos cuenta, siempre estamos educando. No solo cuando hay preguntas de por medio. Todo lo que hacemos y decimos delante de  nuestros hijos, educa, construye, modela, forma, dirige, saca de dentro (educcare: sacar el potencial que uno lleva dentro) y mete de fuera (tábula rasa)... Hacemos educación sexual con cada gesto, bueno o malo entre los padres, cuando expresamos más o menos afectos hacia el niño, cuando mostramos nuestra actitud hacia los comportamientos o vivencias de otros, cuando expresamos nuestras ideas sobre la sexualidad o las relaciones de los demás, cuando nos sonrojamos o hacemos un mal gesto ante una determinada pregunta, cuando hacemos que no hemos oído nada, o cuando intentamos hablar sin tapujos de lo que se plantee... Así que no sólo educamos cuando respondemos preguntas, sino también cuando evitamos responderlas.

Este cuento didáctico es un recurso útil y bien fundamentado, al que los padres podemos recurrir ante la curiosidad e inquietudes de los niños en temas como la sexuación, las relaciones de pareja, los deseos de procreación, la reproducción, las diferencias y la diversidad, el por qué de las cosas... desde una perspectiva sexológica. Yo lo tengo en edición impresa, listo para cuándo mi bebé nos plantee sus pequeñas preguntas trascendentales.


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