(Artículo original publicado el 13 de abril de 2012 en http://blogs.independent.co.uk/2012/04/13/women-vaginas-and-blood-menstruate-with-pride-breaking-taboos-with-artist-and-provocative-feminist-sarah-maple
Traducido por "El helecho verde y visto en su página https://www.facebook.com/helecho.verde )
De
una manera infaliblemente traviesa, Sarah Maple utiliza el arte como
una narrativa con la que reta las nociones tradicionales de religión,
identidad y el rol social de las mujeres. Su trabajo artístico nunca
deja de sorprender; su última pieza "Menstrúa con orgullo" no es la
excepción. Rodeada por una pequeña multitud horrorizada y asqueada,
Maple se para en el centro del escenario, una mujer orgullosa de
menstruar en público. Es una declaración interesante y muy clara; queda
claro que Maple es una feminista incendiaria. Pero la pintura también
tiene un aire de un secreto social muy profundo: la menstruación es -y
debe permanecer- un tabú.
Qué mejor manera habría para comprender el significado detrás de la
obra artística de Maple que preguntarle a la artista misma?
"Inicialmente, yo no quería realizar un trabajo sobre la menstruación,
porque pensaba que era un poco como un cliché. Pero estaba adentrándome
más en la idea de las mujeres y la vergüenza, sentí que no podía
evitarlo! Maple se ríe. "Pienso que existe una carga fenomenal de
vergüenza que pesa sobre las mujeres para empezar. Cuando empecé mi
menstruación estaba absolutamente horrorizada, sentí que era humillante.
No le dije nada a mi madre durante 3años, sentía que la estaba
decepcionando.pienso que esto pudo haber sido una cosa cultural" dice.
Curiosamente, Maple considera a su cultura en parte responsable de
sus sentimientos de vergüenza -ella es la hija de una mujer iraní y un
hombre kentish. Algunas culturas y religiones, incluyendo el judaísmo
ortodoxo, el cristianismo y el islam aíslan a las mujeres menstruantes
al excluirlas de poder rezar, tener intimidad física y hasta de
quehaceres domésticos. La obra de Maple transgrede estos tabúes al
exhibir y burlarse de ellos, casi satíricamente. "Me gusta reírme de las
cosas que son tabúes; esto es lo que quise hacer en la pintura. Quería
crear un drama acerca de ello, como en las pinturas religiosas clásicas,
de ahí el formato tríptico del altar religioso. Todos se ven tan
alarmados y en shock y terminas riéndote de ellos, riéndote de su
shock", dice Maple.
A las mujeres menstruantes se les asocian reglas, de acuerdo con
Simone de Beauvoir, feminista y autora de El Segundo Sexo, porque son
vistas como impuras, repulsivas y peligrosas, particularmente para los
hombres. Explica que los hombres reprimen la sexualidad de las mujeres,
porque temen y sienten asombro ante el sangrado mensual de las mujeres,
un poder biológico obsequiado sólo a las mujeres para capacitarlas para
producir la siguiente generación.
Pero mientras que algunos tabúes pueden ser definidos y reforzados
por los hombres, Maple cree que otros son reforzados por mujeres.
Explica que "algunas de las críticas más duras son mujeres, de ahí que
en la pintora haya un número igual de hombres y mujeres. Las mujeres
parecen haber aceptado una imagen de sí mismas como seres mensualmente
podridas. A veces, las personas no pueden ver lo que esta justo frente a
ellas. Lo difícil de ser feminista y tener voz es el odio absoluto que
recibes de las personas, como si fuera lo peor del mundo. Una vez una
niña me dijo que qué "egoísta" era por hablar de feminismo cuando había
tantos otros problemas en el mundo como la violación sexual. ¿Acaso las
violaciones sexuales no son un asunto del feminismo?!"
Con frecuencia, las sociedades occidentales declaran que no sostienen
nociones arcaicas como tabúes menstruales. Sin embargo, cada cultura
maneja y representa los líquidos vitales de alguna forma. Los tabúes
están implícitos en las sociedades occidentales en tanto que las mujeres
hacen esfuerzos extraordinarios por esconder su ciclo menstrual. Las
mujeres evitan el sexo, nadar, vacaciones y cualquier otra actividad por
temor a que se riegue su 'secreto'. Las mujeres, los medios y la
industria de la publicidad repiten estos tabúes al promover una imagen
por la que las mujeres necesitan productos de higiene femenina para
purificar sus sucios cuerpos.
Con su trabajo, se espera que niñas premenarquicas y posmenárquicas
no sufran los mismos sentimientos negativos que Maple experimentó como
una adolescente al aproximarse a la inevitabilidad mensual de la
menstruación. Sin embargo, una antología de historias de la primera
menstruación de mujeres compilada por Rachel Kauder Nalebuff para su
libro (Mi librito rojo) ilustra que muchas niñas no saben nada acerca de
sus periodos hasta que se presenta el primero, y que entonces creen que
se están muriendo. Maple incluyó a niñas en su pintura por esta misma
razón. De hecho, ha recibido reacciones muy interesantes a su pintura de
parte de niñas: "Unas niñas jóvenes dijeron 'guacala'. ¡Son tan
graciosas!"
La obra creativa de Maple se propone transgredir los tabúes basados
en el género al retratarlas de alguna manera empoderadas. En lugar de
sentirse avergonzadas por su primera gota de sangre, las mujeres
deberían sentirse orgullosas de haber entrado a una nueva fase de su
femineidad. "Realmente me sentí muy mujer cuando me dejé crecer el vello
en las axilas para la pieza llamada Lollypop", dice una Maple
orgullosa.
Algunas mujeres han usado su poder de menstruar como un medio para
hacer activismo menstrual o incluso anarquía menstrual. Como ejemplo de
ello, entre 1980-1981 30 prisioneras en la Prisión de mujeres de Armagh
en el norte de Irlanda sostuvieron una "Protesta sucia" para demandar su
derecho a un trato justo. Protestaron al no lavar durante un año y al
embarrar su sangre menstrual en las paredes de la prisión. Su dolor era
materializado mediante su sangre menstrual. Su protesta fue ignorada por
mucho tiempo por la Iglesia Católica del norte de Irlanda por ser
considerada altamente contaminante. No obstante, la protesta fue tan
exitosa que mejoró la calidad de vida en la prisión para las mujeres y
tuvo un impacto más amplio al visibilizar las desigualdades de género en
la Iglesia Católica y así también en Irlanda.
"Menstrúa con orgullo" puede sacar a la luz tabúes menstruales, pero
también manda un mensaje más amplio, que nuestra sociedad está llena de
tabúes basados en el género por los que las mujeres están impedidas
para romper las barreras de un techo de cristal. Maple explica que "la
sangre en la pintura no es ssolo literal, es también representativa de
todos los aspectos de lo que nos debemos avergonzar como mujeres
-nuestro pelo, nuestra talla, nuestros rostros sin maquillaje, incluso
se atreve a reclamar espacio para las mujeres en el mundo, para
atrevernos a ser iguales. Todo esto que trata de arreglarnos es un
negocio que nos mantiene en nuestro lugar, como si debiéramos seguir
siendo niñas, nunca crecer, nunca retar al mundo. Vivimos llenas de
miedo como si por no separarnos de nuestro dinero para embellecernos
fuéramos menos humanas".

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